A la abuela jacarandosa ‘Madrit’ ya se le queda pequeño: al asalto de París
La política de las ocurrencias que se hace en Madrid no es el mejor ejemplo para una educación adecuada para nuestros hijos.
Las ocurrencias de la abuela jacarandosa serían hasta graciosas si no fuera porque no consiguen superar el corte de lo patético. Después de decir que los colegios de los niños tendrían que limpiarlos las madres a golpe de mocho y lejía, para que tengan más lustre; que los estudiantes deberían recoger los restos del botellón de la noche anterior porque son unos guarros; o que está triste porque todo la viene grande, ahora apunta sin rubor a los aparcamientos sólo para mujeres y a que los pequeños deberían recoger las colillas de tabaco que arrojan sus padres en la vía pública, que son unos drogadictos nicóticos que además la van a palmar en cuatro días por fumar.
A todo esto hay que sumarle el nuevo chiste de que las ciudades civilizadas, como la que penosamente dirige, deberían ser foros de participación para la paz, ya que al no estar nuestro país en guerra (o sea, con Aznar sí) hay poco riesgo de atentados. Es decir, que los bautizados cristianamente debemos poner la otra mejilla a los de la kalashnikov, que parecen ser los que tienen la verdad universal, para que no se cabreen y lo desenfunden.
Mientras tanto, apelando a esa mala memoria que hace mella en la retentiva de los septuagenarios olvidadizos, no recuerda bien que pagó en efectivo 60.000 euros en efectivo (en billetes, o sea, en dinero de ese color oscuro) en la compra de un chalé. Tal cual. Porque ya se sabe que los perroflautas como ella manejan cantidades así guardadas debajo del colchón y viven en adosados de lujo. Todo normal.
Sin embargo, como la memoria se tiene para lo que se quiere, y apelando a esa cosa llamada Ley de Memoria (Mentira) Histórica, se van a limpiar las calles de Madrit de nombres de facinerosos, generales y por ahí, por los de Espinete, Alicia en el País de las Maravillas, Alianza de Civilizaciones, Casa de la Pradera o títulos por el estilo, para mayor gloria de la miseria intelectual de la que hace gala.
Ahora se ha ido a París a la Cumbre del Clima, dejando un ‘Madrit’ irrespirable por el dióxido de nitrógeno, a abrazarse con la alcaldesa parisina y quizá contarla los planes podemitas que tiene preparados para los madrileños, esos ciudadanos que pagan sus impuestos con resignación y brazos caídos, abducidos por la epidemia general de dejadez que ha calado en esta sociedad, ya con pocos principios morales y sin metas de futuro claras.
El periódico digital ok diario ha tenido la gran idea de crear la sección “carmenadas”, donde recopila la ingente cantidad de tonterías sin sentido que en el poco tiempo que lleva esta eminencia al frente de la capital ha sido capaz de producir, una auténtica fábrica de memeces de alguien que ha hecho carrera en la administración de justicia. Las mujeres no somos tan tontas, pero hay personajes públicos que nos señalan a todas.
Para nuestros hijos la existencia de políticos de este calibre no es el mejor ejemplo de enseñanza para sus vidas, ya que la tontería se imita fácilmente. Esa cultura de lo inane, lo superfluo, la ocurrencia por discurso, el buenismo de las izquierdas, para qué esforzarse si en poco habrá una renta básica sin tener que trabajar, por qué hacerse médico o ingeniero si le van a limitar los ingresos porque ganar mucho es de fachas,…
La cosa no pinta bien para los chavales por este camino, así que si los padres no somos capaces de ver el problema y tomar medidas cuanto antes, tendremos hijos blanditos sin ganas por nada, sin interés por ser algo en la vida, gente de paso que no aportará lo que deben a la sociedad, ni siquiera las migajas de nuestra futura pensión. O sea, parásitos esperando que les caiga la subvención.
Imágenes | montaje de ok diario y @Pennypol
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