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'15:17 Tren a París' de Clint Eastwood, héroes con valores y servidores de la comunidad

Spencer Stone junto con sus amigos Alek Skarlatos y Anthony Sadler, unos jóvenes americanos que estaban viajando por Europa, consiguieron reducir a un terrorista que tenía el objetivo de liquidar al mayor número posible de viajeros en el tren que, saliendo de Amsterdam, tenía previsto llegar a París.

Spencer Stone levantándose de la siesta y antes de salir disparado en el interior del tren en busca del terrorista.

Spencer Stone junto con sus amigos Alek Skarlatos y Anthony Sadler, unos jóvenes americanos que estaban viajando por Europa, consiguieron reducir a un terrorista cuyo objetivo era liquidar al mayor número posible de viajeros en el tren que, saliendo de Amsterdam, tenía previsto llegar a París.

Clint Eastwood hace de ese momento una película de héroes en la que conocemos a los protagonistas, interpretándose a si mismos, presentándolos como personas normales. Aunque no lo son, porque los tres comparten fuentes valores aprendidos en su colegio y en su comunidad y sobre todo porque tienen una vocación de servir, de ayudar y de comprometerse por el bien de los demás.

Spencer Stone, cuando era pequeño, rezaba y hacía suyas frases como: «… que donde haya odio, yo ponga amor; que donde haya tinieblas, yo ponga luz…». Tuvo que esperar para conseguirlo aunque cuando tenía que hacerlo no lo dudó. Tampoco lo dudaba en su vida normal y eso es lo que hace Eastwood durante toda la película, enseñarnos que eso es lo que siempre hacía Spencer Stone.

El columnista Hughes, del diario ABC, escribe sobre los actos de Spencer:

La escena en la que Spencer Stone sirve un zumo al militar negro tiene la belleza del mejor cine clásico. En Eastwood eso que tanto se pregona ahora, “los valores”, brillan, se hacen casi tangibles, toman forma. Vemos el respeto, la vocación el agradecimiento.

Esos valores son los que demuestran los jóvenes durante toda la película. También se les puede ver de niños cómo consiguen ir construyendo esa actitud. Sus madres se niegan a darles pastillas porque les diagnostican transtornos de déficit de atención, «¿tengo que medicar a mi hijo para que usted pueda dar las clases como usted quiere?» es una de las preguntas de la madre a la psicóloga del colegio en el principio de la película.

Así que los niños crecen sanos, valientes, gamberros, apasionados por lo militar (Spencer tiene el póster de ‘La Chaqueta metálica’ colgado en su habitación, es conocedor de las armas y también es seducido por las historias de las estrategias militares de la segunda guerra mundial) y con mucho respeto y camaradería entre ellos.

Tenían 23 años cuando consiguen reducir al terrorista, son generación del año 1992, y son jóvenes, valientes, decididos, comprometidos y no dudan en proteger al prójimo. Spencer Stone había recibido mucha formación para la defensa: reducir al enemigo, aprender a salvar a heridos y a proteger a los demás. Esas lecciones las aplica en el tren de forma ejemplar aunque por la película también sabemos que forman parte de su rutina diaria.

Los tres chicos tienen su personalidad, Stone parece un recluta torpe y patoso ¡pierde la mochila en Afganistán durante una patrulla!, Skarlatos es de pocas palabras aunque sabe muy bien lo que quiere, su abuelo visitó el bar en Alemania en la Segunda Guerra Mundial y él quiere recuperar ese momento y esa sensación. Y Sadler es un terremoto en el colegio que cuando se hace mayor aporta el humor y la valentía para seguir ayudando. Los tres son héroes porque su misión, que cumplen muy bien, es servir a la comunidad.

Los americanos son más de leyendas que de historias, el agente turístico les explica, en Berlín, mientras viajan por Alemania, venían de visitar Roma y Venecia en Italia, antes de ir a Amsterdam y de cumplir el objetivo, que no era inicialmente previsto, de ir a París, que Hitler se suicidó cuando los rusos estaban en las puertas de Berlín. A Spencer y a Sadler el comentario les sorprende aunque parece que no les importa porque en su leyenda ellos saben que contribuyeron a salvar a Europa. Esa sensación es la que les hace mantenerse firmes en sus ideales y en sus objetivos. Y saben, ante nuevas amenazas, nuevas agresiones e intentos para acabar con un estilo de vida que ellos conocen, comparten y admiran (lo hacen durante todo el viaje europeo), que para la salvación de Europa hay que seguir manteniéndose firmes.

La película es muy emocionante porque muestra a gente normal haciendo cosas extraordinarias. Ese es el talento de Clint Eastwood que, a sus 88 años ya, ofrece una nueva visión de cómo las personas normales pueden poner luz en la oscuridad y ofrecer amor en vez de odio. Y de cómo servir a los demás puede estar por encima de todo.

Vía | Oti
Más información | Hughes al fondo de la red
Más información | abc.es

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